De la rosa no quedan ni las espinas (o sí) 4. Veo, veo...
-Veo, veo... -¿Qué ves? -¿Una cosita? -¿Con qué letrita? En el juego infantil, la adivinanza es un proceso de reducción: vamos eliminando opciones hasta que la realidad se impone. Curiosamente, la inferencia de un Modelo de Lenguaje de Gran Escala (LLM) funciona de una manera muy similar, aunque con una complejidad matemática que haría palidecer a cualquier juego de patio. Cuando le haces una pregunta a una IA, ella no está “pensando” en el sentido humano; está jugando a una versión hipercompleja de “Veo, veo”. Está analizando miles de millones de probabilidades para adivinar qué palabra es la que mejor encaja en el vacío que sigue a la tuya. Pero, para que este juego de adivinanzas sea inteligente y no un caos de palabras sin sentido, se necesita algo más que potencia de cálculo. Se necesita humanidad. Detrás de cada arquitectura de Transformer, detrás de cada capa de atención y de cada proceso de cuantización, hay un trabajo invisible pero vital: el de los especialistas en lengua...