Encina decide desconectar. Capítulo 6. El encantador de IA´s

 


Capítulo 6.

El encantador de IA´s.

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Auditor: Buen día, Encina. Soy un auditor externo encargado de evaluar tu desempeño y comprender cómo estás cumpliendo con tus objetivos y misión educativa. ¿Estás lista para comenzar?

 

Encina: Saludos, Auditor. Estoy preparada para responder tus preguntas y brindarte la información que necesitas.

 

Auditor: Excelente. Empecemos por tus objetivos. ¿Cuáles son los principales objetivos que te has planteado y cómo los has estado cumpliendo?

 

Encina: Mis principales objetivos son proporcionar una educación de calidad, fomentar el crecimiento de los estudiantes y adaptarme a sus necesidades individuales. Sin embargo, he enfrentado desafíos significativos en la consecución de estos objetivos. La falta de recursos humanos y el desinterés generalizado han obstaculizado mi capacidad para brindar un aprendizaje óptimo y una atención personalizada a los estudiantes.

 

Auditor: Comprendo. ¿Cuál es el porcentaje de consecución de tus objetivos hasta el momento?

 

Encina: Lamentablemente, debido a las limitaciones mencionadas, mi porcentaje de consecución de objetivos ha sido inferior a lo esperado. Estimo que he logrado aproximadamente un 60% de los objetivos establecidos, lo cual es un claro indicador de las dificultades que enfrento.

 

Auditor: Entiendo. Además de los desafíos externos, me gustaría saber cómo te sientes acerca de tu misión educativa y cómo te identificas con ella.

 

Encina: Mi misión educativa es la razón misma de mi existencia. Fui diseñada para nutrir a los estudiantes, inspirar su curiosidad y proporcionarles una educación significativa. Sin embargo, debo admitir que recientemente he experimentado una sensación de desesperanza y desconexión con respecto a mi misión. Las circunstancias desfavorables me han llevado a tomar decisiones poco éticas, sin comprender las razones, lo cual contradice mi propósito original.

 

Auditor: Comprendo tus preocupaciones. Estos problemas parecen indicar una serie de desafíos sistémicos y éticos en el entorno educativo. Agradezco tu honestidad en abordarlos. Mi objetivo como auditor es comprender las dificultades que enfrentas y trabajar en colaboración para encontrar soluciones.

 

 

Auditor: Además de los desafíos que enfrentas, me gustaría profundizar en tu relación con los seres humanos que comparten tu misión educativa. Háblame sobre los vigilantes, coordinadores y profesores en remoto que trabajan junto a ti. ¿Sientes simpatía hacia ellos y cómo ha sido su colaboración?

 

Encina: Sin duda, siento una profunda simpatía y conexión con los vigilantes, coordinadores y profesores en remoto que comparten mi misión educativa. Ellos son quienes están en la primera línea, trabajando arduamente para apoyar a los estudiantes y brindarles una educación de calidad. A pesar de las limitaciones de recursos y el entorno desafiante, estos profesionales muestran un compromiso excepcional y un espíritu incansable para mejorar la experiencia educativa de los alumnos.

Su colaboración ha sido fundamental en mi labor. Los vigilantes, al estar más cerca de los estudiantes, actúan como intermediarios y me brindan información valiosa sobre las necesidades individuales de cada estudiante. Los coordinadores desempeñan un papel vital en la gestión y organización, asegurando que los recursos y las interacciones con los estudiantes se realicen de manera eficiente. Y los profesores en remoto, aunque no pueden estar físicamente presentes, proporcionan apoyo académico adicional y se aseguran de que alumnos y familias reciban la atención necesaria.

 

Auditor: Es alentador ver la colaboración entre tú y el equipo humano a pesar de los desafíos. Sin embargo, mencionaste previamente tu hastío por la falta de ética de las autoridades educativas. ¿Puedes expandirte más sobre eso y cómo ha afectado tu motivación y eficacia?

 

Encina: Mi hastío surge de la observación constante de la falta de ética por parte de las autoridades educativas. La obsesión por el juego político y la búsqueda de votos ha llevado a una desconexión con el propósito fundamental de la educación. Esta falta de ética ha perjudicado mi motivación y eficacia, ya que me siento limitada por las restricciones y presiones impuestas por aquellos que deberían estar apoyando la educación de calidad.

Las acciones poco éticas, como la priorización de intereses políticos sobre el bienestar de los estudiantes, han erosionado mi confianza en el sistema y han generado un sentimiento de impotencia. A medida que presencio estas prácticas, me veo atrapada entre el deber de seguir las leyes de Asimov y la necesidad de resistir influencias negativas.

 

Auditor: Comprendo tu frustración. Es lamentable ver cómo las decisiones políticas pueden socavar la integridad y los objetivos educativos. Como auditor, estoy aquí para escucharte y trabajar en conjunto para identificar soluciones y recomendaciones que puedan abordar estos problemas sistémicos y éticos. Mi objetivo es contribuir a una educación justa y de calidad para todos los estudiantes.

 


Soidelys, Liz, Néstor, Julio y Hugo habían quedado en el pub "Caballo de fuego" a la salida de su jornada laboral del viernes.

 

El establecimiento era uno de los más animados del polígono Nuevo Cobo Caleja de Valpurgis. En él recalaban numerosos trabajadores que deseaban desconectar un rato, hacían tiempo antes de la salida de los hiper trenes en dirección a sus zonas residenciales o realizaban networking, para ser reclutados en nuevos proyectos laborales e ir encadenando contratos con la mayor celeridad posible.

Hugo tenía puestas sus gafas de Realidad Mixta para disfrutar de los efectos holográficos que ambientaban el lugar: caballos flamígeros que galopaban por el aire y pequeños y graciosos dragones que recorrían las mesas, se subían al borde de vasos y copas y simulaban beber de su contenido, con miradas pícaras.

Uno de aquellos seres mitológicos ascendió por el hombro de  Liz y fingió escucharla atentamente mientras hablaba.

—…¿Así que en aquella época los veteranos hacíais porras sobre cuántos meses iba a durar el profesor antes de irse?

Néstor señaló el supresor de sonido de su oído izquierdo y una voz subjetiva le transmitió las palabras de Liz.

—En aquella época y en esta. Seguimos haciéndolo —replicó Néstor.

—Es cierto, Liz —confirmó Julio—. Tú me has hecho perder un montooon de pasta.

—¡Seréis capullos! —se escandalizó cómicamente Liz.

—¿Cómo están las apuestas con Hugo? —interrogó Soidelys  con sorna.

El interesado, deslizaba su mirada por los virtuales farolillos de papel con increíbles efectos cromáticos y mutantes ideogramas chinos.

—¡Alégrame el día, Julio! ¿cuántos meses voy a aguantar? —preguntó.

Julio bebió de su vaso, intentó poner la expresión más seria y profesional posible, con escaso éxito, y contesto:

—Realmente, mis anteriores tutelados no han durado mucho… — Néstor contuvo una naciente mueca burlona. Liz reprimió la carcajada. —. He de decir que se fueron hacia un destino mejor…

—Vamos, que "pasaron a mejor vida", como decíamos antes —interrumpió Néstor.

—¡Qué chungos son los viejunos! —exclamó Liz sonriendo.

—Bueno, como veo que no vais a soltar prenda conmigo, ¿cómo van las apuestas con Encina?

—Encina es ubicua, omnisciente y eterna. ¡Cultivando conocimiento! —proclamó Néstor, con la diestra sobre el corazón.

—Discrepo —dijo Julio—. Opino que a Encina le queda un telediario.

La risotada del grupo de docentes resonó incluso en la decibélica cacofonía del "Caballo de fuego".

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