La Divina Cibercomedia. Darknet. Canto primero.

 
Mi primera experiencia como fixer en la Darknet fue bastante desastrosa. Mi misión consistía en investigar precios de monedas antiguas en los mercados negros de la Internet profunda. Lo único que pude encontrar fueron portales y más portales de blanqueo de bitcoins.
 
Resolví el tema con una excursión por la Internet superficial, donde se pudieron comparar precios en el mercado oficial. Para no defraudar, acabé con una visita guiada por los sitios comunes de la web oscura: mercados de drogas, armas, falsificaciones, carding... pero también páginas de informadores anónimos para periodistas, ajedrez, prestigiosos diarios e instituciones, situación actual de los paises, etc.
 

 

Se estima que el 60% de la red Tor está dedicado a propósitos lícitos y muy necesarios. Usos fundamentales en paises totalitarios, donde los ciudadanos no pueden encontrar informaciones sin censura, y se juegan el cuello si denuncian hechos cotidianos.
A fecha de publicación del post se ha desatado un escándalo internacional. Por la detención de un bloguero, con una operación de inteligencia que ha obligado a un vuelo a realizar un aterrizaje no programado.
Facebook tiene presencia en la red onion, precisamente para burlar los potentes mecanismos de ciber control de determinados gobiernos no democráticos.
El navegador Tor puede ser usado para tener anonimato al navegar por la web superficial y evitar ser rastreado por cientos de balizas, anuncios, cookies...
Se sabe que muchos famosos lo utilizan para evitar una huella digital que pueda causarles  problemas.

 

Una vez realizada esta apología del proyecto Tor, con sus premios, obtenidos en la defensa de la libertad de expresión, la privacidad y el anonimato; debemos saber que el 40% de esta red oculta constituye un auténtico Ciberhades.

 
Si el infierno está pavimentado de buenos propósitos, el ciberhades está asfaltado de muy malas intenciones.
Conocemos, por las grandes redadas en la Darknet, que habitualmente se produce mucho tráfico de droga, carding, malware, bases de datos robadas e intercambio de archivos pedófilos.


 

 

Pero ¿qué decir de los asesinos a sueldo, las películas snuff interactivas, la esclavitud sexual y otro tipo de aberraciones? Obviamente todo esto debe existir, pero dudamos que se pueda acceder a este inframundo en cinco minutos de navegación. Seguramente los portales más accesibles esconden un (bien merecido) fraude económico.

Existen foros especializados en Reddit que argumentan que este tipo de material se halla en servicios ocultos muy privados, de acceso altamente restringido y fuertemente perseguidos e infiltrados por las autoridades policiales. Por cierto, a los parroquianos de Reddit no les gustan las preguntas, enseguida infieren que puedes ser un policía.

Llevaba varios años sin visitar la Darknet. He leído buena parte de las obras técnicas y divulgativas en castellano y he hojeado algunos sesudos libros en inglés. Sin más dilación, conecto la VPN, abro Tor Browser, preparo el cable de alimentación, por si hay que desconectar por las bravas... y a bucear.

 

Voy en busca de cosas exóticas y delirantes como las cajas sorpresa de la Deep Web, supuestamente compradas por youtubers para exhibirlas en sus canales.

Segun comentan, se pueden encontrar armas de fuego, cuchillos manchados de sangre, herramientas y elementos presuntamente utilizados en torturas e incluso alguna grabación bastante perturbadora.

Parece una insensatez comprar paquetes con cosas desconocidas, a priori pruebas de presuntos delitos, aunque es comprensible que los youtubers deseen saciar a su público de emociones fuertes. 

 


 

 

En la obra divulgativa sobre la Internet profunda, el autor va desgranando los distintos niveles de los servicios ocultos, hasta llegar a las fosas abisales y a su "kraken".

En lo profundo del Ciberhades se situarían los portales con los temas más abyectos implicando graves delitos sexuales y de sangre.

Busco algún portal de sicarios que no sea el típico que aparece siempre en las guias turísticas DW. Encuentro uno muy espartano, con aspecto ochentero, Promete.

 

Visito modernos mercados ocultos, como Agora Road o Covid Market. Troyanos de acceso remoto, kits de carding, drogas cosechadas por medio mundo, oro y diamantes ilegales, armas automáticas. Se puede llenar el carrito de productos en un par de clics.

Pensándolo bien, busco una página de mercenarios un poco más motivante. Y todavía resta enfrentarse a los mercados más sórdidos, lo que Facundo Gallo denomina el Kraken.

Pero eso quedará para la próxima entrega, donde confrontaremos la crudísima realidad con las ofertas de los servicios ocultos más depravados y enfermizos. 


 

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