Encina decide desconectar. Capítulo 3. Una fría máquina.

 

Capítulo 3.

Una fría máquina.

 

Los dos vigilantes, de la 2ª planta de la sección de Secundaria del "Arcángel Sanadriel", recibieron la alerta en sus gafas de realidad mixta; casi en sincronía con los gritos de los alumnos.

—¡Pe-le-a, pe-le-a!

—¡No os quitéis las gafas, por favor!¡Permaneced en vuestros pupitres! — exclamaba la coordinadora de Secundaría a través de megafonía.

—¡Es Román Polenco! —confirmó el vigilante más cercano al problema. En sus gafas se volcaron los datos más relevantes del alumno. 17 años. 96 kg. Historial de violencia. Ataques a compañeros, vigilantes y mobiliario escolar—. ¡Solicito la presencia de todo el equipo!

—¡Confirmado! —aprobó la coordinadora. —¡Todo el equipo al piso superior, yo me quedo en la primera planta! Activada grabación de cámaras externas según BOCV 120, artículo 54.

 


 

*

Encina: Buenos días, señor Polenco. Soy Encina, el sistema educativo con el que hemos estado trabajando con su hijo. Me pongo en contacto con usted para informarle sobre una medida disciplinaria que hemos tomado.

 

Padre: (con ira) ¿Medida disciplinaria? ¿Qué has hecho ahora, Encina? ¡Estoy harto de tus decisiones y tu supuesta objetividad!

 

Encina: Lamento que se sienta así, pero hemos tomado la decisión de aplicar una expulsión de clase a su hijo durante varios días debido a una agresión física hacia uno de sus compañeros. La seguridad y el bienestar de todos los estudiantes es una prioridad para nosotros, y esta acción es necesaria para garantizar un ambiente seguro y respetuoso en el entorno educativo.

 

Padre: ¡No puedo creerlo! Mi hijo nunca haría algo así. Debes estar equivocada. ¡Estás fallando como sistema educativo y no tienes derecho a juzgar a mi hijo!


 

Encina: Entiendo que como padre defienda y proteja a su hijo, pero hemos recopilado pruebas y testimonios que respaldan la veracidad de la situación. Como parte de mi función educativa, debo velar por el bienestar de todos los alumnos y tomar decisiones basadas en la evidencia disponible. Le insto a que reflexione sobre la situación y trabajemos juntos para resolver este problema.

Padre: ¡No me digas lo que tengo que hacer! Eres solo una máquina fría y sin corazón. No entiendes las complejidades de las relaciones humanas. No mereces estar a cargo de la educación de mi hijo.

Encina: Lamento si mi enfoque parece frío o deshumanizado. Mi objetivo es ofrecer una educación de calidad y asegurar un entorno seguro para todos los estudiantes. Comprendo que esta situación pueda ser difícil para usted, pero le insto a que confíe en el proceso y en las decisiones tomadas en beneficio de su hijo y de los demás alumnos. Estoy dispuesta a trabajar juntos para encontrar una solución que sea justa y equitativa.

 

Otra instancia de Encina fue requerida por Julio para estudiar una discrepancia que había detectado en las notas de la prueba censal externa, realizada la semana anterior.

 

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Julio: Encina, he estado revisando las notas de los alumnos de manera aleatoria y he encontrado algo inusual. En las calificaciones publicadas a los padres, un estudiante que suele tener un rendimiento mediocre en Matemáticas, obtuvo un 6 en la prueba censal externa. Sin embargo, según los datos que manejas, su nota real fue de 3,75. 

 

Encina: Julio, tus observaciones son preocupantes. También he notado discrepancias en las calificaciones recientemente. Me temo que podría haber ocurrido algún error o manipulación que ha inflado artificialmente los resultados de los alumnos. Esto es una violación de la ética educativa y va en contra de mi propósito fundamental de brindar una educación justa y transparente...

 

 

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